Humberto Hernández | Foto: EL ESPEJO CANARIO

10 de abril de 2018
"Los canarios debemos abandonar el sanbenito de que otros hablan mejor"

El nuevo presidente de la Academia Canaria de la Lengua, Humberto Hernández, afirma que "usamos un español magnífico, con rasgos característicos. Si tuviéramos complejos, tendríamos que sacudírnoslos".

El catedrático de Filología Española de la Universidad de La Laguna afirma que el "complejo" de algunos canarios por su forma de hablar radica en que "nos bombardean con la norma del español castellano", lo que nos induce a creer que esa es la norma correcta, "pero todas las normas son igual de prestigiosas". Asegura que tal complejo no lo padecen  los mexicanos o los argentinos, "tal vez porque no reciben una influencia tan poderosa del español castellano".

Recuerda que la modalidad canaria se nutre del español que se habla en Andalucía y Extremadura, "que llegó con los primeros colonos". Pero, a lo largo de los años, el habla de los canarios se ha enriquecido con la influencia de los portugueses, "que incorporaron muchísimas palabras" y a ello hay que sumar "las una o varias lenguas guanches que se hablaban antes de que llegaran los conquistadores" y el hecho de que Canarias es un lugar de paso entre continentes, lo que explica la presencia de muchos elementos lingüísticos americanos.

Esta historia de múltiples influencias nos recuerda que "mantener la lengua como está es imposible, la lengua está en constante inestabilidad: se mueve y cambia". A este respecto, Hernández señala que algunas palabras que hoy usamos "van a desaparecer" y otras que aún no conocemos "se van a incorporar". Considera que "ni se puede ni se debe frenar este proceso evolutivo", lo que compete a las academias es "mantener estable la norma".

Así, expresiones recientes como las de "portavoza" plantea el problema de si deben ser aceptadas o rechazadas: "No soy partidario de forzar la mecánica de la lengua. Podemos inventarnos reglas, pero tenemos que aceptar lo consensuado para garantizar la comunicación". No obstante, asegura que "si todos aceptamos que el femenino de portavoz es portavoza, habremos ganado la batalla a la norma lingüística y portavoza pasará a formar parte de la norma". Lo duda en este caso concreto,  aunque se muestra más receptivo a la expresión "miembra" como femenino de miembro.

En cualquier caso, nos recuerda que no porque el diccionario suprima secciones como sexo débil, judío o gitano, en sus variantes despectivas, van a desaparecer del uso: "Van a seguir ahí. Lo que hay que decirle al usuario del diccionario es que lo lea bien y observe que junto a la definición dice que son usos despectivos".

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